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El Teide: un destino turístico Starlight

Si alguna vez has sido testigo del espectacular brillo del cielo nocturno desde Abama, probablemente no te sorprenderá saber que El Teide es un Destino Turístico Starlight. Creada en 2007, esta certificación es otorgada por Starlight, una iniciativa respaldada por la UNESCO, la Unión Astronómica Internacional (UAI), la Organización Mundial del Turismo (OMT) y otras organizaciones empeñadas en defender la visibilidad astronómica, proteger el cielo nocturno de la contaminación lumínica y atmosférica y de las emisiones radioeléctricas.

Los Destinos Turísticos Starlight son aquellos que han priorizado la preservación y observación del cielo como parte de su patrimonio cultural, y que promueven la astronomía y el turismo sostenible y de calidad como algunos de sus principales atractivos. Dentro de las Islas Canarias, Gran Canaria y La Palma, además de El Teide, cuentan con este reconocimiento.

El archipiélago canario es un lugar especialmente idóneo para la observación astronómica gracias a sus cielos despejados. De hecho, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), creado en 1982, fue una de las organizaciones fundadoras de Starlight. Sus tres observatorios en el archipiélago (el del Teide, el del Roque de los Muchachos en La Palma y el del Observatorio Norte Europeo) han instalado instrumentos provenientes de 19 países y 60 instituciones científicas.

Uno de los resultados de este importante nexo fue el establecimiento, en 1988, de la ‘Ley de los Cielos’ cuyo nombre oficial es Ley de Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del IAC. Su misión es definir las zonas de Canarias que deben reducir o mantener sus niveles de iluminación artificial, y establecer normas adicionales sobre el tráfico aéreo, la contaminación atmosférica y las emisiones radioeléctricas que puedan interferir en la calidad de la atmósfera o en los equipos utilizados en los observatorios. En particular, afecta a la isla de La Palma y a la parte suroeste de Tenerife, donde se encuentra Abama, cuya visual está orientada hacia La Palma.

Es un hecho bien conocido que la contaminación lumínica (las luces artificiales utilizadas por los humanos para ver por la noche) reduce nuestra capacidad de ver las estrellas, pero hay aspectos específicos de la contaminación lumínica que tienen otros efectos menos conocidos. Por ejemplo, la temperatura de la luz puede tener efectos drásticos en el ecosistema. Se ha demostrado que la luz azul, con una temperatura lumínica elevada, atrae tres veces más insectos que la luz amarilla. Otro hecho preocupante a nivel ambiental es que las tortugas recién nacidas caminan hacia las autopistas porque confunden la luz de las farolas con el reflejo de la luna en el agua. Además, sin ir muy lejos, los foto receptores de nuestros ojos humanos hacen que el cerebro interprete la luz azul emitida por ordenadores y móviles como una luz diurna, alterando nuestros ritmos circadianos y nuestros relojes internos.

Para hacer cumplir la Ley del Cielo se creó una Oficina Técnica que establece normas para las nuevas construcciones e inspecciona los edificios y espacios públicos existentes para asegurarse de que cumplen con la normativa. En las últimas décadas, este trabajo ha conseguido una drástica reducción no sólo de la contaminación lumínica sino también del consumo de energía, porque la Oficina Técnica define normas muy concretas que incluyen, incluso, los tipos y marcas de bombillas aprobadas y obligadas a ajustarse a ciertas normas. Los efectos de la Ley del Cielo van mucho más allá de la protección de unos pocos observatorios, lo que está en juego es la sostenibilidad ambiental y económica. Es toda una filosofía de preservación que se expande más allá del certificado de Destino Turístico Starlight porque implica compartir unas prioridades que sobrepasan el ámbito de las Islas Canarias.

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En Abama Resort la existencia de estos estándares es bienvenida, ya que sólo pueden ayudarnos a cumplir nuestros objetivos como destino sostenible. Nos tomamos en serio nuestra condición de Destino Turístico Starlight y nos complace contribuir al mantenimiento del ecosistema particular en Tenerife. Un buen ejemplo es el diseño de la iluminación exterior, integrado en el concepto técnico de cada nueva comunidad del complejo que debe ser aprobado para recibir los permisos de construcción.

La tranquilidad y las particularidades de nuestro microclima son factores definitivos para que los propietarios se decidan por una propiedad sostenible en Abama Resort, Tenerife. Gran parte de esta serenidad proviene de que el complejo residencial se funde al máximo con su entorno. Y la Ley del Cielo contribuye, en gran medida, a que la noche de Abama sea un oasis de calma, con los edificios compenetrados con el paisaje en lugar de emitir una luz molesta. Contamos con la suerte de tener en nuestros cielos un asombroso manto estelar que nos asombra y nos conmueve.

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