Con el corazón entre México y Europa, Alejandro Escudero se ha distinguido por una sensibilidad que conjuga tradición artesanal y modernidad depurada. Su trabajo, en proyectos residenciales y hoteleros de todo el mundo, se reconoce por una personal atmósfera de calma que hace de cada espacio un refugio. Desde sus primeros proyectos residenciales en Ciudad de México hasta la consolidación de su estudio en Madrid, su trayectoria ha sido una exploración constante de los materiales nobles y naturales —la piedra, el lino, la madera— y de una luz que modela sin imponerse en proyectos donde "el interior y el exterior son el mismo espacio". Tras diseñar el Sándara Wellness & Spa o Plaza Abama, Escudero será el responsable del interiorismo de Aires de Abama, el proyecto en el que, junto al estudio portugués Aires Mateus, dará forma a una comunidad residencial en la que “la arquitectura es un arte”.
"Siempre pienso en los interiores como parte del exterior, no están separados", afirma cuando resumen su particular manera de afrontar el interiorismo. Partiendo de que cada proyecto residencial tiene su propia singularidad, Escudero asegura que el respeto al entorno siempre es el punto de partida. "En el caso de Abama, el entorno natural es espectacular. También la identidad de la isla, su cultura... La idea aquí es que a través de los interiores tengamos un lienzo para ver el mar, el golf, la naturaleza que nos rodea…”. Algo alineado con la filosofía de un resort “que ha tenido cuidado de aprovechar muy bien el lugar donde está: el campo de golf con vistas limpias y espectaculares que pareciera que estamos siempre al lado del mar, los días buenos viendo La Gomera y creando ese espacio entre islas...”
En Aires de Abama, el lenguaje de Escudero se amplificará. Se pretende que cada residencia esté fundida con la claridad del paisaje isleño y que el Atlántico sea una prolongación del diseño interior: "Una de las cosas más importantes de este proyecto será que cuando estés dentro convivirás con el exterior y viceversa”. Y es que en Aires de Abama “vamos a aprovechar el entorno y la identidad de la isla para, a través de arquitectura, el interiorismo y las piezas de arte que se integrarán, conseguir que las personas tengan la sensación de pertenecer a este sitio”.
Entre los hitos de Escudero destacan colaboraciones con Casa Bosques, residencias privadas que reinterpretan el modernismo latinoamericano, y espacios como el Hotel San Fernando en Oaxaca, donde la arquitectura colonial se funde con una mirada contemporánea. Escudero ha tejido una estética que busca el equilibrio entre lo que se muestra y lo que se sugiere, entre lo natural y lo construido. Colaborador de Abama desde hace años, tiene una especial relación con nuestra isla a la que, por su filosofía, afronta como un reto. "Tenerife tiene una situación por explotar y es recuperar su parte natural. Recuperar el contexto", apunta. "El proyecto de Aires de Abama también se enmarca en esa oportunidad. La combinación de la arquitectura de Aires Mateus y lo que vamos a hacer con los interiores y los acabados va a ser un parteaguas de las cosas que se han construido en la isla hasta el momento".
Sostenibilidad y materiales
En lo que a los materiales se refiere, "lo más importante del proyecto Aires de Abama es que vamos a utilizar preferentemente los que ya están en la isla, como la piedra volcánica. Vamos a pensar en la combinación de una arquitectura que te permite tener espacios privados, que te acogen, pero que, al tiempo, gracias a los grandes ventanales, permiten disfrutar de mucha luz... Cuando usas pocos materiales y muy naturales, dejas que el resto del entorno ocupe su lugar". En Aires de Abama esta visión será también una apuesta por la sostenibilidad alejada de las tendencias del fast furniture: "Usaremos materiales respetuosos, maderas responsables que han sido cosechadas expresamente para ello. Trataremos de que el mobiliario dure, que tenga una larga vida y que no pase de moda. Será un diseño acorde al sitio donde estamos con acabados sin fecha de caducidad. Telas, maderas y materiales pensados para no tener que ser repuestos constantemente...", destaca en un proyecto en el que el mobiliario, entendido como “piezas de arte, con muy buen diseño y muy bien integradas”, se apoyará en una arquitectura pensada “para estar, para ser vivible” que aprovecha las horas de luz mientras el paisajismo, de plantas autóctonas, intentará minimizar el gasto de agua.
La alianza entre los Aires Mateus y Escudero celebra una misma filosofía: la arquitectura no como contenedor, sino como forma de vida destinada a durar. "A mí no me gusta diseñar pensando en que se vendrá solo a unas vacaciones, no proyectamos temporalidades. Diseñamos para que la relación de la persona que habita el espacio sea una relación a largo plazo. Diseñamos espacios donde la gente se pueda desarrollar, crecer como familias… Depende de las edades, evidentemente, pero nuestro objetivo es que el propietario pueda tener aquí un pedazo de vida que le aleje de absolutamente todo lo que está pasando actualmente en el mundo, que sea su pequeño secreto guardado”.