Properties, Design, Sostenibilidad

Los Jardines de Abama: Juan Lima y diseño sostenible

Integrados en el paisaje aprovechando la orografía natural de la colina que se abre paso hacia el mar, los apartamentos Los Jardines de Abama impactan por sus vistas espectaculares y su diseño sofisticado. Estos apartamentos de uso turístico –que los propietarios adquieren para su uso personal en vacaciones, para inversión o para ambas cosas–, entablan un diálogo entre espacios interiores y exteriores que ha fascinado a compradores de todo el mundo.

Con todo, estas características no son los únicos aspectos que las hacen únicas. Su ubicación en las Islas Canarias y el compromiso de Abama con la preservación de su entorno natural han hecho que la construcción sostenible sea parte de la base de esta comunidad. Hablamos con Juan Lima, del estudio Coderch Urbanismo & Arquitectura, responsable del diseño de este producto inmobiliario, para profundizar en algunas de las consideraciones que dieron forma a este proyecto y a todo su trabajo en Abama.

Su estudio de arquitectura ha firmado alguno de los proyectos más emblemáticos de Abama, ¿qué papel ocupa el complejo entre los desarrollos canarios?

Nuestro estudio lleva trabajando para Abama desde 2011. Desde entonces, hemos participado en todos los proyectos de uso turístico del complejo a excepción del Hotel Ritz-Carlton Abama, que ya estaba ejecutado para esa fecha. Estos proyectos son Las Terrazas de Abama, finalizado en 2019, y Los Jardines de Abama, finalizado parcialmente y que se prevé terminar en 2027. También trabajaremos en los desarrollos que están en el horizonte actual de 2026. Abama, indudablemente, es un complejo de referencia en Canarias. Ha sido siempre una apuesta decidida por el turismo de calidad, lo que no deja de ser, desde finales de los 80, un objetivo compartido con las administraciones públicas canarias. Apuestas por la calidad como Abama cualifican Tenerife como destino. Hay que valorar que el posicionamiento de Abama en la calidad ha sido siempre firme, incluso, en tiempos pasados más inciertos económicamente: Las Terrazas de Abama se inició en 2011, durante una gran recesión en la que muchos inversores tenían dudas. Y mira ahora: es un establecimiento reconocido internacionalmente que lleva ganados consecutivamente varios premios en los World Travel Awards.

Han diseñado hoteles y apartamentos, ¿podría explicarnos cómo acometen este tipo de diferencias en los proyectos?

Los proyectos que hemos diseñado en Abama son muy especiales, ya que son un híbrido entre vivienda y “suite” de hotel. Por un lado, en Las Terrazas y Los Jardines de Abama, en tanto que “Luxury Residences” contemplan unidades alojativas que tipológicamente se aproximan más a una vivienda o villa de lujo, ya que la mayoría de ellas tienes dos, tres o, incluso, cuatro habitaciones, con amplias terrazas con vistas al océano, varios baños tipo suite, cocina totalmente equipada, etc. Nos enfrentamos al diseño de los espacios como si de un residencial se tratara. Al fin y al cabo, queremos que el propietario se sienta como en su casa.

Sin embargo, dado que se trata también de establecimientos turísticos, deben estar preparados para el servicio hotelero, por lo que el diseño de las “tripas” del edificio reviste gran complejidad: con amplias zonas colectivas –jardines y piscinas dotadas de servicio de restauración–, áreas de servicio destinadas a las necesidades del gestor hotelero y también espacios para el desarrollo de las instalaciones (climatización, paneles fotovoltaicos, etc.) que, al ser comunitarias de tipo centralizado, son mucho más eficientes energéticamente y redundan en beneficio de la sostenibilidad del complejo.

¿Cómo le gustaría ver la arquitectura canaria o tinerfeña en los próximos años?

Esta pregunta es muy interesante y podemos aproximarnos desde distintos ángulos. La historia de arquitectura de las zonas turísticas canarias es peculiar. Tenemos muy buenos ejemplos de los inicios allá por los años 60 y 70, con obras maestras como Ten-Bel en Costa del Silencio (Tenerife), de los arquitectos Javier Díaz-Llanos, Vicente Saavedra y Luis Cabrera o el Hotel Las Salinas en Costa Teguise (Lanzarote), de Fernando Higueras y César Manrique. Sin embargo, luego pasamos por una larga travesía en el desierto, en el que pareciera que el desinterés por la buena arquitectura fuera mutuo, tanto del sector turístico hacia la arquitectura como al contrario. No ayudó la posición de la mayoría de las escuelas de arquitectura, que no prestaban demasiada atención al fenómeno turístico. Yo mismo, entre los proyectos que hice en la escuela, trabajé en varias viviendas, un conservatorio, una estación de tren y espacios culturales, pero nunca un hotel. Así que creo que podemos estar orgullosos del trabajo realizado en los últimos 15 o 20 años. Opino que la mayor participación de buenos estudios en el desarrollo de las zonas turístico-residenciales ha elevado notablemente la calidad media de su arquitectura.

En cuanto al presente y futuro, no me preocupa el talento, que lo hay, sino, como a muchos compañeros, el estado del sector público. Al igual que otros despachos, antes de que clientes privados como Abama confiasen en nosotros, trabajamos mucho para la administración: urbanismo, arquitectura (vivienda protegida…), paisaje (parques, paseos marítimos)… Si bien actualmente seguimos trabajando para la administración en materia de urbanismo, los concursos públicos se han reducido a favor de un crecimiento exponencial de los llamados “medios propios” de la administración. Esto es letal para los estudios, tanto para la pervivencia de los ya asentados, como para la eclosión de talento joven. Más allá de la reivindicación corporativa, el concurso público es vital para perpetuar la calidad de la arquitectura, piensa que, sin ellos, no tendríamos hoy joyas como las óperas de Paris de Charles Garnier o la de Sidney de Jørn Utzon.

En su último evento con propietarios, Abama celebraba la extraordinaria relación de Tenerife con el cielo. Esta relación ya es bien conocida por los profesionales del urbanismo, ¿cómo afecta a un arquitecto a la hora de trazar la Ley del Cielo? Explíquenos cómo se plasma esta regulación en proyectos como los que firman en Abama.

La Ley sobre Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias, más conocida como la “Ley del Cielo”, busca preservar la calidad astronómica de La Palma y Tenerife limitando la contaminación lumínica, radioeléctrica y atmosférica. En esencia, para tener cielos más oscuros y “silenciosos” para que los telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos, de relevancia internacional junto a Chile y Hawaii, rindan al máximo. Todo buen diseñador de iluminación te podría decir que el defecto más habitual en los edificios es el de sobreexponerlos lumínicamente, lo que afortunadamente aquí tenemos acotado por esta regulación. Ello hace que los proyectos afectados por el ámbito de aplicación de la ley se diseñe una iluminación exterior tenue y respetuosa con el entorno tan característica de Abama, que cede el protagonismo a nuestro cielo. Como decía Rafael Moneo, "la arquitectura está para soportar una mirada atenta, pero no debe imponer ansiosamente su presencia”.

¿Qué retos afronta un estudio como el suyo cuando se habla de sostenibilidad? ¿Qué le diría a alguien que piensa que esto de la construcción sostenible es solo una moda?

Pues la afrontamos desde varios frentes. Como urbanista y paisajista, en nuestro estudio abordamos la evaluación ambiental de planes mediante equipos multidisciplinares de biólogos, geógrafos, geólogos, etc. Ellos nos aportan un feedback permanente de conocimiento sobre la sostenibilidad a escala territorial. En la parte de los proyectos de arquitectura, se requiere igualmente un reciclaje constante sobre la innovación técnica que te ofrece el mercado, a nivel de arquitectura, de instalaciones… No sólo porque el marco legal sea cada vez más exigente en materia de construcción sostenible, sino porque la propia sociedad lo valora positivamente. De hecho, en Jardines de Abama queremos acreditar su diseño sostenible mediante una certificación BREEAM. Estamos en proceso de obtención.

Junto a los proyectos arquitectónicos, su estudio es responsable también del área paisajística del resort, ¿cómo definiría el papel de este tipo de trabajos en la planeación urbana?

Desde que trabajamos en Abama hemos asumido la redacción de los trabajos de planeamiento urbanístico. Nuestra labor, además de permitir avanzar en el desarrollo de algunas zonas de Abama que tenían pendiente de formalizar, ha sido también la de elaborar los estudios de detalle que han permitido implantar Las Terrazas, Los Jardines y los próximos desarrollos. En estos trabajos es esencial trabajar adecuadamente la adaptación topográfica de los edificios, con el fin de armonizar paisajísticamente, mediante bancales de piedra, el paisaje agrario de Guía de Isora que es también parte de la identidad del complejo.