Wellness

En busca del bienestar: salud interior en armonía con el entorno

Íntimamente ligado a la salud física y mental, y estrechamente condicionado por el entorno, el bienestar es un estado de plenitud que va más allá de las expectativas individuales, pues en la medida en que cada ser humano encuentra el equilibrio interior, puede relacionarse mejor con las personas que le rodean y con el medioambiente. Son muchas las técnicas y métodos que, a lo largo de siglos, han promovido diferentes caminos para el autoconocimiento. Hoy por hoy, gracias a la interconexión global, es mucho más sencillo conocer a fondo la sabiduría de técnicas ancestrales para combinarla con la ciencia en la búsqueda de una trascendencia personal y una mejor calidad de vida.

En este recorrido exploraremos los beneficios de un entorno tranquilo, conoceremos los fundamentos de las terapias naturales, nos acercaremos a la comida orgánica, daremos algunas pinceladas sobre el yoga y la filosofía ayurvédica y nos adentraremos en las ventajas del entrenamiento personal y la funcionalidad de la medicina preventiva. Plena armonía que puede llegar a través de diferentes vías para enriquecer la vida cotidiana.

Espacios verdes al servicio de la salud

La profunda conexión neurobiológica del ser humano con la naturaleza ha sido analizada desde diferentes puntos de vista y, en todos los casos, se ha llegado a la conclusión de que el contacto directo con un entorno natural reduce el estrés y potencia la creatividad. Un estudio liderado por Terry Hartig, profesor de psicología en la Universidad de Upsala (Suecia), demostró, por ejemplo, que después de una excursión de 40 minutos se agudizan las habilidades intelectuales.

Bosques, playas, praderas, colinas… En cualquiera que sea el escenario elegido para respirar aire puro y dejarse sorprender por el paisaje, es fácil comprobar su efecto terapéutico. Los músculos se relajan, la respiración es más profunda y el cerebro consigue liberarse de presiones.

La ciudad exige mantenerse en estado de alerta para evitar peligros, en cambio en un ambiente natural, hay mayor predisposición a la concentración y por tanto se estimula la creatividad. La reducción del cortisol u hormona del estrés se ha comprobado en varios estudios, pero llama la atención que quienes cuentan con espacios verdes a menos de 3km de su vivienda presentan menos angustia psicológica frente a los conflictos y menos quejas sobre su estado de salud. De hecho, pasar al menos tres horas diarias al aire libre retrasa la aparición de problemas visuales como la presbicia y evita el cansancio ocular por el exceso de fatiga.

La isla de Tenerife, con más del 50% de su territorio protegido, es un enclave paradisíaco que ofrece mucho más que playas. Una temperatura primaveral durante todo el año permite disfrutar de increíbles espacios como el parque rural de Anaga, declarado reserva de la Biosfera o el bosque de Laurisilva con su vegetación milenaria. Y, por supuesto, las excursiones al volcán del Teide, el pico más alto de España, suponen siempre nuevas aventuras.

El poder de la madre naturaleza

Si algo ha caracterizado a la humanidad es su curiosidad por encontrar las propiedades curativas de las plantas y terapias naturales. Desde tiempos inmemoriales se han aprovechado los principios activos de hierbas, flores, tallos y hojas para curar dolencias y tranquilizar el estado de ánimo. Con los avances científicos, se ha podido comprobar la actividad biológica de cada extracto vegetal y determinar las dosificaciones más adecuadas. De hecho, la farmacología actual ha podido aprovechar el poder sanador de algunos componentes para la fabricación de medicamentos y ha desaconsejado completamente el uso de otras plantas que pueden llegar a ser nocivas o tóxicas. 

Gracias a este conocimiento acumulado hoy sabemos que, por ejemplo, el aloe vera, planta es un potente antiinflamatorio, ideal para tratar quemaduras y muy útil en casos de acidez estomacal. Esto sin contar con su potencial antienvejecimiento en tratamientos cosméticos. Otra especie terapéutica que ha resistido como ninguna el paso de los siglos es el Drago milenario, una de las muchas plantas medicinales de la isla de Tenerife que ha trascendido gracias a sus propiedades regeneradoras y antioxidantes. Un perfecto aliado de las terapias naturales para el cuidado de la piel.

Del campo a la mesa

Desde que en 1850 el filósofo y antropólogo alemán, Ludwig Feuerbach dejara escrita la frase “el hombre es lo que come”, son muchas las investigaciones que detallan los componentes de cada alimento y explican la mejor manera de combinarlos para una nutrición adecuada. Alcanzar el equilibrio perfecto entre proteínas, grasas y carbohidratos es una meta complicada cuando el mercado está saturado de comida procesada o no se conoce el origen de los productos que llegan a la mesa. Si a esta realidad se añade la preocupación por el medioambiente, es evidente que urge buscar soluciones que no añadan mayor contaminación ni aporten más químicos al organismo.

Una manera eficaz de seguir hábitos saludables pasa por elegir menús de alta calidad con producción sostenible, es decir, ingredientes locales que no impliquen largas distancias para su transporte emitiendo cantidades innecesarias de CO2. La forma en que se cultivan también es prioritaria y deben preferirse los ingredientes orgánicos que no hayan pasado por pesticidas tóxicos ni fertilizantes químicos. Verduras y hortalizas que respetan los ritmos de cada temporada dejando descansar la tierra en los tiempos adecuados y frutas tropicales que, además de vistosas y dulces, pueden ser una fuente de vitaminas, minerales y proteínas con propiedades medicinales.

Adicionalmente, la comida saludable con ingredientes frescos de producción local puede ser un deleite cuando se prepara con mimo. La idea de que las ensaladas son la alternativa más sana se queda atrás frente a recetas de alto valor nutritivo que resaltan lo mejor de las frutas ecológicas, legumbres, carnes rojas y blancas, cereales y un sinfín de opciones para todos los paladares.

Búsqueda del equilibrio a través del yoga

En tiempos donde la mayoría de la gente pasa horas sentada frente al ordenador, la sabiduría india nos recuerda la importancia de mejorar la postura física para canalizar energías y liberar el estrés. Mucho más que una rutina de movimientos, el yoga es una escalera hacia la autorrealización formada por ocho peldaños. Varios autores los describen como un método para alcanzar el verdadero estado de Yoga o de conexión, pero quienes se adentran en su práctica sin la intención de convertirse en maestros, toman lo mejor de cada fase para incorporarla a su cotidianidad. De este modo, el yoga enseña disciplina, estabilidad, concentración, autocontrol, meditación, paciencia, coherencia entre pensamiento y acción y serenidad frente a los conflictos.

En la práctica del yoga la alineación corporal se consigue mediante diferentes movimientos y estiramientos, pero a diferencia de otras propuestas, aquí es fundamental coordinar la respiración. Esa es la clave de la consciencia en el aquí y el ahora que permite centrar cuerpo y mente. Y es que, contrario a lo que suele pensarse, la flexibilidad no es indispensable para realizar bien los ejercicios. Según la gurú Xuan Lan Yoga, “cualquier persona de cualquier edad puede comenzar a practicar yoga”. La única condición es no sufrir alguna lesión importante o enfermedad grave que lo impida.

La visión holística de la filosofía ayurvédica

Porque el cuerpo humano no es un ente aislado, la filosofía ayurvédica incluye tratamientos médicos, propuestas alimenticias, acompañamiento emocional y movimientos físicos desde hace más de 5.000 años. Originaria de la India, esta manera de entender la vida nos da las pautas sobre cómo desconectar de la rutina y el estrés a través de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter. Según el Ayurveda estos cinco elementos se fusionan con el organismo mediante tres componentes o doshas conocidos como vata, pitta y kapha y de su perfecta armonía dependerán la salud física y mental.

El enfoque fundamental de la medicina ayurvédica es que para alcanzar el bienestar es necesario encontrar un punto de equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Remedios naturales, nutrientes específicos, aplicación de calor o frío en puntos estratégicos, técnicas de meditación y otras medidas forman parte de los tratamientos que, en todo caso, son alternativos. De hecho, la llamada ciencia de la vida o Ayurveda no es excluyente con otras filosofías milenarias como el yoga y puede complementarse con la medicina occidental, sobre todo para enfermedades crónicas.

Rutinas a medida con entrenamiento personal

En la búsqueda de alternativas para alcanzar el bienestar individual, la personalización es determinante y, en muchos casos, necesaria. Ya desde la antigua Grecia, los deportistas tenían a su disposición un entrenador físico y a lo largo de la historia, los atletas en distintas disciplinas han contado con sus propios mentores. Pero no fue hasta después de la II Guerra Mundial que esta figura se popularizó gracias al protagonismo que cobraban la salud y el ejercicio entre la gran mayoría de la población por fuera de los circuitos olímpicos. Con la apertura de gimnasios a precios asequibles en diferentes ciudades del mundo, cada vez más gente puede entrenarse y quienes van un paso más allá, contratan los servicios de un coach.

Las particularidades de cada organismo, los objetivos trazados y la necesidad de centrarse en un método de aprendizaje pueden motivar el trabajo con una entrenadora personal capaz de adaptarse a las singularidades de cada caso. Una persona que no solo esté preparada para diseñar sesiones particulares de pilates, yoga o fitness sino que también sepa dar consejos de alimentación saludable. Lo mejor de Oriente y Occidente en una lección a medida.

Sobre todo en terapias de readaptación y rehabilitación, el seguimiento de clases de pilates ha demostrado su efectividad en la tonificación muscular, un tema especialmente delicado en personas de avanzada edad o en quienes han perdido movilidad por algún accidente o enfermedad. En estos casos, la confianza que genera una persona experta en casa y la dedicación exclusiva marcan una diferencia importante respecto a otros escenarios compartidos en los que quizás, no exista tiempo suficiente para analizar las limitaciones y dificultades de cada uno.

Medicina preventiva en un ambiente tranquilo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elaborado varios estudios en los que relaciona la salud ambiental con factores externos como agentes químicos, componentes biológicos y características físicas del entorno en el que se desenvuelve una persona. Fuente de enfermedades cardiovasculares, neumopatías, alergias y cánceres, la contaminación es una alerta roja permanente que, además, está asociada a los altos niveles de estrés del siglo XXI.

Tener el privilegio de apartarse, aunque sea por unos días, de la hostilidad que representa el ambiente urbano y adentrarse en la naturaleza es una gran oportunidad para ponerse en forma a todos los niveles. Actividades náuticas que mezclan aventura y deporte, masajes restauradores y clases magistrales que combinan lo mejor del fitness y el baile son solo algunas propuestas que, enmarcadas en un paisaje único, pueden ser el punto de partida para cambiar por completo de rutinas.

Pero si hay algo que definitivamente puede hacer clic en la salud, es evaluar el funcionamiento del cuerpo. Y no se trata solo de tomar medidas cuando algún órgano falla, sino de actuar de manera preventiva. Los equipos de detección ECV consiguen, por ejemplo, hacer lecturas cardiovasculares y personalizar la atención y cuidados preventivos para cada individuo. Un avance científico al servicio de la salud física que repercute en la emocional, cuando se complementa con técnicas de mindfulness para alcanzar un estilo de vida saludable mediante el autoconocimiento, el desapego y la autoaceptación.

Piedra angular del estilo de vida Abama, el bienestar se respira en cada rincón hasta configurar una atmósfera única de tranquilidad en la que predominan los verdes del paisaje, el ambiente silencioso, la cadencia del mar al fondo y la exuberancia de la tierra volcánica. Un escenario idóneo para huir por un momento de la agitación urbana, hacer una pausa consciente, dejarse permear por la naturaleza, saborear los alimentos con calma, recargar la energía necesaria y, lo que es más importante, aprender de diferentes técnicas orientales y occidentales para que este ritmo trascienda más allá de la estancia en el resort.